Mediante un documento titulado “Declaración de Duda Razonable”, un grupo de actores británicos cuestiona la autoría de las obras que llevan la firma del dramaturgo. El comunicado, avalado por 300 firmas, sugiere que ese nombre... 
pudo ser el seudónimo de otro escritor! 
Con un documento titulado “Declaración de Duda Razonable”, un grupo de actores británicos decidió reabrir el debate sobre quién escribió realmente las obras de William Shakespeare. 

La iniciativa fue lanzada este fin de semana en el Reino Unido por algunos de los más reputados intérpretes “shakesperianos”. 

La declaración cuestiona que William Shakespeare, un plebeyo del siglo XVI criado en un hogar analfabeto de Stratford-upon-Avon, escribiera las geniales obras que llevan su nombre. 

La propuesta es encabezada por los actores Derek Jacobi, que encarnó a personajes del famoso dramaturgo como Hamlet, y Mark Rylance, ex director artístico del Globe Theatre, la conocida réplica del teatro original de Shakespeare en Londres. 

Promovido por la llamada “Coalición de la Autoría de Shakespeare” y avalado por casi 300 firmas, el comunicado argumenta que un hombre que apenas sabía leer y escribir no pudo poseer los rigurosos conocimientos legales, históricos y matemáticos que salpican las tragedias, comedias y sonetos atribuidos a la pluma del bardo. 

”Los eruditos han hallado pocos nexos, la mayoría dudosos, entre la vida del supuesto autor y las obras”, señala la declaración, al explicar que los libros ofrecen gran familiaridad con la vida de las clases altas e incluyen “detalles oscuros” sobre países como Italia. 

Los signatarios, entre los que figuran más de treinta académicos, también esgrimen que no existen pruebas de que el aldeano de Stratford-upon-Avon recibiera una contrapartida económica por escribir algunos de los libros más famosos de la literatura universal.  

Además, la Coalición subraya que el testamento de Shakespeare, en el que el literato legaba a su esposa su “segunda mejor cama con los muebles”, no menciona libro, obra teatral o poema alguno ni incluye tampoco frases “shakesperianas”. 

Desde el siglo XVIII, no faltaron teorías que defienden la idea de que William Shakespeare no fue más que un seudónimo.