viernes, 14 de agosto de 2015

Europeo del año 2015

Catorce años y un objetivo: plantar un millón de árboles

Por Gisella Evangelisti*
4 de marzo, 2015.- Cerdeña, la segunda mayor isla de Italia después de Sicilia, es famosa por su mar cristalino de colores caribeños y su antigua tradición pastoril, así como por los frecuentes incendios veraniegos, y recientemente por unos improvisos y violentos aludes, atribuidos al cambio climático.
Un alumno de la secundaria, Giovanni Atzeni, de 14 años, de la ciudad de Sassari, después de haber visionado el famoso documental “Una verdad incómoda”, de Al Gore, decidió que, a pesar de su corta edad,  no podía quedar de brazos cruzados frente a los desastres que la deforestación y el aumento de los gases con efecto invernadero  están causando en todo el planeta. Y para hacer algo concreto, se comprometió a plantar un millón de árboles en la isla.

Giovanni AtzeniFoto: La Repubblica.it
¿Una fantasía, o una broma? Para nada. Ya lo había logrado, en tres años, un sorprendente chico alemán, Felix Finkbeiner, que había expresado con una acción concreta su amor hacia la naturaleza. Cuando tenía 9 años, a Felix sus maestros le dieron la tarea de investigar sobre temas ambientales. El chico se quedó impactado al descubrir la historia de Wangari Maathai, la mujer keniota que fue la primera africana en obtener un doctorado en biología, pero no quiso limitarse a enseñar en las aulas universitarias, sino decidió ayudar a las mujeres (que cargan en el continente con la mayoría de los trabajos agricolas ) a salir de la pobreza mejorando la calidad de los suelos. A través de su movimiento, “Green Belt Movement”, (Movimiento Cinturón Verde) impulsó la reforestación de grandes superficies plantando 30 millones de árboles, y por eso recibió el Nobel de la Paz en 2004.
Felix Finkbeiner. Foto: WWW-jugend-de
Felix decidió que él también podía emprender la hazaña, interesando todos los y las jóvenes y adultos, autoridades y organizaciones, que se mostraran sensibles  al tema y pudieran echarle una mano.
Después de haber plantado 50.000 árboles en Alemania, consiguió la atención de los medios, fue elegido en el “board of children”, el sector juvenil de UNEP (la organización de la ONU para el Ambiente) y pudo dar un relieve internacional a su iniciativa. Sucesivamente le llegó una financiación de 40.000 euros de Toyota, con el compromiso que cada euro sirviera a plantar un árbol. Así, en tres años el adolescente alcanzó el objetivo de un millón de árboles plantados en Alemania, y fundó en 2010  la organización “Plant for the Planet- Trees for Climate Justice” (Planta para el Planeta-Arboles por la Justicia Climática), con el lema “Stop Talking, Start Planting” (“Deja de hablar, Ponte a plantar”). Actualmente ya hay 100.000 chicos y chicas en el mundo  involucrados en este desafío; su junta directiva elegida, incluye 28 chicos y chicas desde los 8 a los 20 años de edad, que viven en varios continentes, y se encuentran cada mes en una videoconferencia para planear acciones a lo largo y ancho del planeta .
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